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jueves, 16 de agosto de 2012

Spiderman

El segundo día en México nos puso a prueba. Salieron los ejercicios habituales: cámara en mano, zapatos cómodos, resaca. Llegamos justo a tiempo para ver la danza en el aire.



Llegamos a Teotihuacan, un lugar difícil de describir, empezando por cómo pronunciar su nombre. Los nativos dicen que se dice Teotihuácan, otros pronuncian Teotihuacán.

El paisaje se volvió un poco más desértico, con un toque místico silencioso, lleno de un no-sé-qué. Seguimos el tránsito peripatético, que nos adentraba al mundo del conocimiento.

Y dimos con Spiderman. Un guía como pocos. Algunos dicen que cuando él nació, su padre recibió consejo del Oráculo para que criase a nuestro guía de manera libre, sin reprimirle de sus impulsos. Spiderman ha sabido ilustrarnos no sólo sobre los ex habitantes de Teotihuacan, sino sobre los impulsos femeninos y el machismo mexicano. Sobre todo, nos iluminó con su experiencia extraordinaria para sonreír ante las cámaras. Su camiseta azul brillante, bien ajustada al cuerpo, supo hacer justicia a su apodo. Sin dudas, un líder nato, bien acompañado por el ayudante Marco Jackson. Otro grande del folclore local.

Las referencias socráticas, si las cuento, eran escasas. Pero me animo a resumir: la mayéutica, la ética, la ironía, y el afecto a la juventud eran algunos de los atributos de este dúo imperdible.


(Arriba, Spiderman y Marco Jackson)
Sí, merece hablar tanto del lugar como de sus guías. De sus piedras como de quién las describe. De los primeros habitantes como de los últimos. Hablamos del "Lugar donde fueron hechos los dioses"; o "ciudad de los dioses*". De ahí los superpoderes de Spiderman, que tanto entretuvo contando Historia e historias.

El lugar es una mina de oro, o mejor dicho, un gran contenedor de cultura. Aun hay carpas que cubren restos de edificaciones del tiempo de los mexicas, y anteriores a las civilizaciones conocidas por los antropólogos. Se habla de colonizaciones de  totonacosnahuas y los pueblos de habla otomangueana, particularmente los otomíes. Las construcciones tipo piramidales -no son pirámides- son templos dedicados al sol y a la luna. Ambos imponentes. Así que escalamos únicamente la majestuosa "Pirámide del Sol" de tan sólo 65 metros empinados.

El último rito, luego de admirar la belleza, la simetría y la imponencia del lugar, fue la pequeña placa de metal en el centro de la estructura. Muchas personas nos amontonamos para "cargarnos" de energía del templo. La sensación, cierto o no el mito energético, es exquisita.

Fue el lugar donde invertimos más tiempo, más fotos, más expresiones de asombro y, cómo no, más ánimo frente a los vendedores. Supongo que ocurre en todos los principios de la aventura.

Y de los aventureros, qué decir:

Toni enmarcó su look cowboy, al estilo Spiderman.
Paco se lució al subir la pirámide con camisa blanca, y bajar con camisa blanca.
Karla nos humilló con su condición física -haber visto semejante habilidad para trepar edificios-.
Vanessa War no quiso atarse el pelo y sacó muchas fotos. No sufrió accidentes, por lo tanto batió su propio récord.
Daniela no quiso salir en las fotos, se quedó de guardia en mitad de la pirámide.
Julieta venció el vértigo Like a Boss.
Tsuyoshi  trepó por donde no se permitía y evitó la muchedumbre. Filmó, sacó fotos, y se aburrió de escuchar explicaciones en español.
Nate tomó agua, mucha agua, y puso el dedo en la placa de metal de la pirámide.
Yo rompí las balerinas por no ponerme los zapatos deportivos.



El calor abrazador nos siguió hasta Veracruz esa misma noche. Llegamos a salvo de la primera aventura.



* El topónimo es de origen náhuatl y fue empleado por los mexicas,